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Curso Internacional de Filosofía, Literatura, Arte e Infancia (FLAI). 

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Extenso artículo en El Viajero sobre el marco y la anfitriona de FLAI 2017: ¡Viva Albarracín!

Ellen Duthie

 El casco urbano de Albarracín (Teruel), donde ayer se celebró la Asamblea Internacional de la Federación de los Pueblos Más Bonitos del Mundo. ELENA ESLAVA (GETTY). Imagen tomada del  artículo de Julio Llamazares  en El Viajero (El País). 

El casco urbano de Albarracín (Teruel), donde ayer se celebró la Asamblea Internacional de la Federación de los Pueblos Más Bonitos del Mundo. ELENA ESLAVA (GETTY). Imagen tomada del artículo de Julio Llamazares en El Viajero (El País). 

Esta mañana estábamos a punto de publicar un post sobre el espectacular marco en el que celebraremos el primero Curso Internacional de Filosofía, Literatura, Arte e Infancia (FLAI 2017) y sobre la muy especial anfitriona del curso, la Fundación Santa María de Albarracín,, pero comprobamos que Julio Llamazares nos ganó la carrera con este artículo aparecido hoy en el suplemento El Viajero de El País. 

El año pasado la Fundación cumplió veinte años cuidando de Albarracín —un pueblo casi escondido en la provincia de Teruel, encaramado en las rocas, en medio de varios parajes naturales protegidos— y de su rico patrimonio arquitectónico y cultural: casas medievales, una iglesia renacentista, muros llenos de símbolos que cuentan historias, pinturas, esculturas y frescos encontrados tras las paredes. Las personas que trabajan en la Fundación tienen además una idea muy interesante y novedosa de cómo se cuida un patrimonio, una idea por la que han sido reconocidos con premios y distinciones y que va más allá de la mera rehabilitación y restauración de edificios, pues trata de, además, “activarlos culturalmente”.  

 La activación cultural evita que un lugar tan especial como Albarracín muera de éxito. Que hordas de turistas sean depositados allí como podrían ser depositados en un parque temático, o que la ciudad se inunde de llaveros y postales y neveras con agua fría. Al contrario, Albarracín se llena pero de personas que van allí con un poco más de tiempo a restaurar, dibujar, fotografiar, escuchar música, pensar, aprender; personas que en lugar de reunirse en un centro de convenciones a las afueras de alguna ciudad organizan sus conferencias y charlas en el Palacio de Reuniones y Congresos, un palacio episcopal del siglo XVIII, sede de la Fundación, con rincones misteriosos, jardines interiores y vistas a las casas colgadas y al río Guadalaviar.

FLAI 2017 tiene la suerte de formar parte del programa de activación cultural del patrimonio de la Fundación. Este año, en los días 6, 7 y 8 de julio este antiguo palacio nos encontrará reflexionando sobre filosofía, literatura, arte e infancia.

Aunque podría celebrarse en muchos otros lugares, las directoras de FLAI 2017, Ellen, Daniela y Raquel no podemos imaginar un paisaje mejor para este curso que el de Albarracín, ni un mejor anfitrión que la Fundación.

No os perdáis el artículo de Julio Llamazares sobre el pueblo y sobre la extraordinaria labor de la Fundación Santa María de Albarracin.